En Japón, en el contexto del Salón de Tokio. Ahora, ofrece más potencia y torque, suspensión reforzada y una nueva caja automática de 8 velocidades. Inspirado en el Rally, bajo la filosofía “driver-first”.
La marca japonesa aplicó importantes cambios en su exitoso compacto. Fue presentado en el Salón del Automóvil de Tokio, mostrando un ajuste estético en el que se destaca la parrilla frontal inferior con nueva malla de acero, paragolpes inferior con nueva estructura modular y una abertura en el borde inferior del embellecedor trasero que permite que salga el aire de los bajos.
Se han reubicado las luces antiniebla y de marcha atrás, del mismo modo que la de freno superior se ha trasladado al alerón trasero.
Este nuevo GR Yaris incluye una versión con transmisión automática de 8 velocidades -caja mucho más rápida que la anterior (de seis)- que administra el poder del motor de tres cilindros cuya potencia se ha incrementado en 19 CV y el par en 30 Nm, de manera que ahora el piloto dispone de 280 CV y 390 Nm.

Entre otros ajustes del motor se destacan las válvulas reforzadas, un nuevo material para las válvulas de escape, un incremento de la presión de inyección del combustible D-4ST y los nuevos pistones, más livianos y resistentes al desgaste, además de un nuevo sensor de la presión de admisión.
Por otra parte, la carrocería ahora es más rígida, con alrededor de un 13 % más de puntos de soldadura y la aplicación de aproximadamente un 24 % más de adhesivo estructural.
La suspensión también se reforzó; los resortes delanteros y traseros se han ajustado para optimizar el rendimiento y mejorar el control de manejo.
En el interior del GR Yaris aparecen cambios sustanciales con la finalidad de “priorizar al conductor” (“driver-first”).
Dispone de modos de conducción: Sport, Normal y Eco, aplican ajustes diferentes para la dirección asistida eléctrica, el funcionamiento del aire acondicionado, la respuesta del acelerador y la visualización del cuadro de mandos del conductor.
Ciertos controles que se usan a menudo en la competición, como el pulverizador del intercooler, la desactivación del control de estabilidad (VSC-OFF) y las luces de emergencia, se han acercado más al conductor. En el lado del pasajero, la bandeja del cuadro de instrumentos es ahora más grande, para que haya más espacio para indicadores adicionales o para colocar un monitor del copiloto.

El campo de visión del conductor desde el volante también se ha ampliado, al rebajar el borde superior del cuadro de mandos 50 mm, inclinarlo 15 grados más hacia el conductor y cambiar la posición del retrovisor.
La instrumentación incluye un nuevo grupo de indicadores totalmente digital de 12,3 pulgadas con dos modos distintos: normal y deportivo; el segundo ofrece una visualización de los datos centrada en el rendimiento deportivo.
El asiento se ha rebajado 25 mm y el volante se ha ajustado en consecuencia. El cambio de marchas automático se ha modificado para adaptarla mejor a la conducción deportiva, de manera que ahora el conductor tiene que empujar la palanca hacia delante para bajar de marchas y tirar de ella para subirlas.
En cuanto a las novedades de equipamiento, se destacan los sistemas Toyota Safety Sense de última generación, el de navegación y una llave digital. El modelo con transmisión automática ofrecerá una especificación superior, con llantas forjadas, monitores traseros y laterales, y un equipo de sonido JBL.